Una película que retrata mas la vida de una persona, ya olvidada por la gran mayoría; Mickey Rourke, regresa a las pantalla grande y de manera principal con la película: El Luchador (The Wrestler), un film del director, Darren Aronofsky y que el año pasado tuvo muchos elogios que van mas para la figura de Mickey Rourke y después viene la película. En la vida de Randy “The Ram” Robinson (Mickey Rourke), un cachascanista, que tuvo su momento de gloria y ahora esta en su declive. Reflexionando sobre su futura vida, intentara restablecer una conexión con su hija (Evan Rachel Word) la cual no frecuenta mucho y conquistar a una cabaretera (Marisa Tomei). Pero en una de sus descomunales peleas sufre un mal cardiaco, obligándolo a alejarse de los cuadriláteros, pero su impuesto estilo de vida no le hará una buena pasada y reincidirá en las luchas pese a su delicado estado de salud.
Con tres actores básicos, esta historia no esta nada mal, nos centramos en las vidas de ellos intentando comprender sobre sus vivencias presentes. Desde luego, la vida de Randy acapara todo; no se sorprendan si esto es similar a otros films sobre deportistas, con ascensos y caídas, aquí tan solo se enfoca en las caídas y si existe un repunte ese puede ser el último aliento hacia la gloria.
Darren Aronofsky, hace una trama basada en el mundo de la lucha libre celebre en la actualidad, gracias a la globalización y siendo la estadounidense la más ovacionada y sofisticada. Podemos ver como es ese mundo fuera de las luces, la euforia del público y del espectáculo. Una real empresa de mucho dinero, pero no para sus “deportistas”; si no consigues atraer la fama u aceptación simplemente no existes, algunos de ellos se vuelven actores de película, no desean encasillarse como un héroe con una gran factura que no se puede pagar.
Esa prueba esta al iniciar la película, viendo a nuestro protagonista principal de espalda hasta su vuelta a casa, tratando de calmar su triunfo o fama de ese día. También se vuelve a ver ese momento, cuando decide trabajar en un supermarket, fuera del show solo es una persona mas, salvo para el que lo pueda reconocer.
Otro factor notado es su visión fría y áspera en la filmación, nos hace ver un paisaje depresivo, sin rumbo o rutinario. Aquí es donde el peso del film recae en Mickey Rourke y su supuesto retiro del cine (con Sin City, fue su punto de reinicio en el cine); un actor que no creo discutir con nadie, es uno de los poc
Las otras dos actuaciones, señalo en primera la actuación de Marisa Tomei, quien en un lapso intenta ser la chica deseada, el paño de lagrimas y recién descubrirá su verdadero inclinación por Randy (aunque eso al final no se forma muy bien) y la otra actuación es la de Evan Rachel Wood, quien la vemos muy bien conllevando una buena etapa con su padre y luego se diluye en la trama. Y por si no fuera poco, en muchos eventos se ven como las actitudes pasan rápido de un lado a otro, eso lo citaría como los golpes o fouls (inevitables) de la película.
Un film favorable para cualquiera que le interesa este mundillo y por la revivificación de un actor como Mickey Rourke, quien al parecer la vida aun no le ha tocado la campana del “knock out” definitivo.







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