Diario de una Ninfomana, película del español, Christian Molina, el cual afronta un tema del best-seller de Valérie Tasso, quien describe su existencia como mujer, ante una problemática, un deseo o un peligro vinculado a su afección sexual. Esta película cuenta con la participación de: Belén Fabra, Leonardo Sbaraglia y Geraldine Chaplin.Val (Belén Fabra), es una mujer envuelta en un dilema, el querer encontrar el disfrute del sexo en todos los sentidos, por ahora, sus inicios son desilusionantes, desde su ávida juventud. Por el momento, solo comparte estas vivencias con su abuela (Geraldine Chaplin), entre esas pláticas, ésta le sugiere que escriba en sus experiencias. Como el consejo no debería ser negativo, esto será el inicio de relaciones aventureras, hasta terribles lecciones, únicamente por las ansias de aprender más de lo que sabe.
De por si, esta realización cuenta con un argumento erótico de raíz, pero como es casi costumbre transmitir ese encanto; resulta ser el primer gran obstáculo que deban sobrepasar muchas producciones. En varios pasajes, vemos las escenas calientes, en gran medida, después la historia sufre una serenidad (el cual parece ser la mejor etapa del film) y luego continuamos con los actos sensuales en mayor y menor me
dida; muchas de ellas nos dejan demasiadas suspicacias por parte de sus responsables.El personaje central, nos da la conclusión de ser un personaje débil y dubitativo sobre si su opción sexual, le resulta un dilema tener una enfermedad o convertirlo en un estilo de vida. Esto se aprecia cuando nuestra protagonista, deja de ser dama de día, para dar paso (por voluntad ¿?) a ser señora de la noche. Ese ciclo por momentos, me recuerda ver una telenovela, pero con sumas dosis de ternuras. Ignoro, si por esta conducta las mujeres (no creo que sean muchas), puedan sentirse referidas, salvo algunos tips tipo Maitena, al hacer sus parangones sobre las parejas.
Sobre el desfile de hombres o galanes que conoceremos, están los voyeristas, aturdidos, machistas, masoquistas, falsos ‘Romeros’ y alguno que otro sereno; de todas formas muchos de ellos no estarán dispuestos a jugar al ritmo de Val. Muchas de las consecuencias, se deban por esa rara creencia de Val y por el modo en que nos dejamos llevar (literalmente) por los consejos de los demás, esto se asemeja a comprar un producto y no revisamos si tiene garantía.

La actuación de Belén Fabra, no me parece tan resaltante para encarnar un personaje tan complejo; pese a su bello rostro eso no compensa en mucho su desempeño, se le nota algo delirado y sin mucha sustancia para la encanto. La intervención de Geraldine Chaplin, es tan breve y también ineficaz, por más intentos no le encuentro su justificación para ese papel. Algo mejor son las actuaciones de Leonardo Sbaraglia y Angela Molina, resultan ser un extraño ying yang, en la vida de Val, le dan algo de gusto a esta historia de bragas flojas.
Con el titulo, esta película llama la atención (para aquellos espectadores que se dejan atrapar por la advertencia de mayores de 18 años o de la recordada ‘Serie Rosa’), en su país por el afiche causo alboroto, al parecer los viejos vetos, aun se mantienen en este nuevo milenio. Con música acorde en gran parte de cinta, esta no ejerce ninguna ‘atracción’, ojala que fuera ‘fatal’.









