En el año 814 DC. Las mujeres no son tomadas en cuenta, Johanna, es una niña prodigio, con un padre exaltado, frustra su deseo de estudiar. Decidida (y ocultando su real identidad), viaja y es aceptada en una basílica, con el tiempo destaca por su intelectualidad y conoce al conde Gerold (David Wenham), una amistad que llegara al amor. Sin embargo, Gerold viaja a la guerra, así Johanna (Johanna Wokalek), hará un viaje a Roma. Sin querer, conoce y se vuelve la favorita del Papa Sergius (John Goodman). El destino pondrá a Johanna, en una vía aun más expectante, ser el futuro, Vicario de Cristo, a su vez, atraer muchos enemigos y con el regreso de Gerold de la guerra, no activar la llama de la pasión y de la destrucción.
La leyenda de la Papisa Juana, derivaría entre los años 855-857 o 872-882, su asunción al cargo fue de modo autoproclamado, ocultando su feminidad ante los hombres adoptando el nombre de Johannes Anglicus. Sus reales motivos fueron por amor hacia un estudiante; sin embargo, tendría amoríos con hombres de suma jerarquía política, causando su embarazo, el cual le provo
caría su muerte. Enterados del sexo de Juana, los mandos de la Iglesia borraron todo indicio y crearon reglas infalibles, incluido la revisión del sexo de los futuros pontífices.De por si la película podría tener algún efecto como “La Pasión de Cristo” en su momento, nadie en este mundo puede asegurar con certeza la verdad de este hecho, pero si deja muchas puertas por tocar ¿Ocurrió realmente? ¿Por qué hasta el día de hoy el papado es exclusividad de los varones? Una forma de comprobar como la santa sede, no escapa de los conflictos de poder por los cargos expectantes, una raya más al tigre en una organización tan pulcra como contradicha.
Este largometraje, hace honor a su nombre es bien extenso se narraran los hechos en que vivió Johanna, su pobre nacimiento, su erudito crecimiento, aventuras en diversas tierras y su cercanía a la gloria a un destino fortuito o establecido ¿?. Puede que algunos les resultara tediosa o abrumadora, por el contrario, debido a la historia de este personaje, despierta la curiosidad por saber más aspectos de su vida.
El único actor famosísimo es John Goodman, en un papel corto, bien acorde a su conducta bonachona y alegre. El resto inéditos, pero dignos. Johanna Wokalek, en el rol principal deja simpatía, serenidad e inocencia, plantea una interesante idea de líder que una sociedad espera; interactúa bien c
on los otros actores, tanto con Goodman, como David Wenham, el devoto soldado presto a cuidar el corazón y la existencia de Johanna, a sabiendas que esta empresa los llevara al borde del peligro, pero la pareja, están dispuestos a afrontarlos.También el director, Soke Wortmann, es nuevo en estos asuntos plantea muchas cosas el eterno machismo, incomprensión, lucha de clases, analfabetismo, asuntos políticos, convicciones, grupos de poder, traiciones por mencionar algunos aspectos, todos ellos llevados en este periplo fílmico, ya tocado en otros casos pero con esta temática histórica así, ese defecto son pasados por alto.
No pedimos que la Iglesia se pronuncie o desmienta de inmediato el suceso, quizás revisar estos (y muchos hechos dudosos), le sirva para darle un giro puntal a sus acciones o manejos en esta nueva etapa de tiempo en la que entra la humanidad y que sus creyentes esperan ver.







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