domingo 24 de octubre de 2010

ERRANTE ENTRE LA SOLEDAD, MUY LEJOS DE CASA

En un mundo recreado por la mente de Cormac McCarthy, surge para la pantalla grande: El Último Camino (The Road), un film de sobrevivencia post apocalíptica de un padre y su hijo. Esta realización tiene la mirada del director, John Hillcoat y tuvo el agrado de convocar a interesantes artistas como: Viggo Mortensen, Charlize Theron, Kodi Smit-McPhee, Robert Duvall y Guy Pearce.

Un hombre (Viggo Mortensen) y su hijo (Kodi Smit-McPhee) realizan un temeroso viaje en tierras en el cual las personas (la gran mayoría) ha perdido toda clase de humanidad. Desconfiando de todo, ambas personas intentaran llegar al sur de los Estados Unidos y salvarse de la estéril realidad y de sus radicales habitantes.

La premisa de que el mundo se arruino (de forma natural o intencional), siempre es empleado tanto en la literatura y en el soporte visual, eso es el fuerte de este film, buen inicio, muchas pistas e incógnitas sobre lo sucedido y qué pasara mas adelante; todo eso hubiera quedado redondo pero se queda en un relato marchito y sus sorpresas son escasas. No se reclama que aparezcan platillos voladores, mutantes o terminators; ahí puedo considerar que el director, John Hillcoat no quiso alterar (no ser osado y muy respetuoso) las estructuras de la obra de McCarthy.

Una característica bien fijada sea su exhibición con colores opacos y fríos (el rojo sangre tiene la venia de la gran mayoría), cada travesía de los dos personajes su vista del panorama no es tan alentador (ruinas por doquier, soledad casi perpetua salvo los saqueadores o psicópatas armados), sobrevivir es el mejor legado que le deja el padre a su hijo, aparte lo educa para que no se convierta en un ser irracional.

Viggo Mortensen, es el padre en medio de este páramo desolador, apenas recuerda a su esposa (Theron) que soporto remar contra la corriente, vivir en un mundo sin esperanza de cambio. Su desempeño es noble, se defiende del caótico mundo y de la enfermedad que lo consume por dentro; una frase significativa es al trasmitirle a su hijo que alimente el fuego y que solo ellos son los únicos chicos buenos. Dada la situación lo hace una persona demasiada escéptica. Kodi Smit-McPhee, es el hijo, un recado consignado a que nada le pase o se pudra en el camino; particularmente, viene a ser la contraparte de su padre, pese a convivir en ese gratuito cataclismo, aun tiene ánimo de ayudar y confiar a las personas sea mejor arma disuasiva que el revolver de dos balas de su padre.

Charlize Theron, la esposa que conllevó mejores momentos con su esposo; a medida que los recuerdos son mostrados vemos como ese goce cambia en resignación y desaliento total (aunque tenga un motivo por sobrevivir proteger a su hijo). Robert Duvall y Guy Pearce, con papeles menores los considero: al primero como el percibo en el plano de la meditación sobre el actual estado (si seguimos así a donde iremos a parar) y al segundo la nuevo inicio o esperanza que viene tarde por no hacer una buena pregunta: ¿Puedes confías en mí?.

Ver esta película no debe sorprendernos por su aterrador mensaje profético sobre lo que le podría pasar al mundo y la humanidad, solo somos seres humanos que nos diferenciamos de los seres irracionales por un estrecho margen.