sábado 13 de noviembre de 2010

AQUIETEMOS NUESTRO ALIENTO EN ESTE LUGAR

Nos encontramos con una película cuyo atractivo sea la fiel lealtad entre un perro y un ser humano: Siempre Estare a tu Lado: Hachiko (Hachiko: A Dog’s Story), describe ese vinculo el cual se basa en un film japonés, que a su vez se basa en un hecho de la vida real. Este largometraje esta a cargo del director, Lasse Hallström y tiene como actores principales a: Richard Gere y Joan Allen.

Parker (Richard Gere), es un maestro de música, casado y padre de una hija; en un viaje de regreso a su casa se topa con una cría canina de raza: Akita; como nadie lo reclama lo adopta y se lo lleva a su casa, pero su esposa Cate (Joan Allen), luego de vaivenes acepta al nuevo inquilino, dándole el nombre de Hachi. Con el tiempo la relación de Parker y Hachi, es tan notoria que trascenderá no solo en su familia, sino a todas las personas de la localidad.

La historia real ocurrió en Japón, Hachi, fue el perro del profesor, Eisaburo Ueno. El can seguía a su amo hasta la estación ferroviaria, donde tomaba el tren para dirigirse a su trabajo. Por la tarde el perro volvía a la parada a esperar y darle la bienvenida al profesor. El profesor fallecería en 1925. Hachi repetiría la rutina en la estación una y otra vez por diez años. Hachi dejaría de existir en marzo de 1935, en su honor se le construyó una estatua en su nombre.

Un largometraje familiar cuyo como motor principal sea el precedente de conocer la historia de Hachiko; la mano del director es cumplidora, se avoca en ciertos instantes tiernos, oficiosos cargadas con fina música de piano. Ahora trama se vale de la relación de Parker y la mascota, Hachiko; sin mayor cambio debido a su inefable final, se nota a personajes triviales nada útiles en la historia (como la hija, su futuro esposo, el periodista o los amigos prestados de Hachiko); la continuidad no se respeta hay saltos olímpicos en las edades de todos los protagonistas.

Desde luego, los amigos de los animales quedaran atraídos y conmovidos (aunque no tanto como la versión nipona), ver films de animalitos en el cine es tan usado como ver pastelazos en la cara o las carreras de autos. Se usa unos efectos de computadora limpios y las panorámicas con el cuadro entre el canino y su amo; también se usa la cámara desde la vista (en blanco y negro) de Hachiko, una forma de interpretación o contemplación.

Ver a Richard Gere, en estos asuntos no es lapidario, como representación no pienso a otro actor; por instantes creo que Hachiko, lo ve a él como su juguete favorito y lo meterá en más de un apuro. Después de una traviesa convivencia, viene la comprensión y la fuerte fraternidad manifestada en casa, como su protocolo de despedida y reencuentro en la estación del tren. Joan Allen, es la otra protagonista de menor aportación y quizás quien al final entienda la amistad de dos inesperados seres.

Los animales sin poder hablar, pueden expresar mejores significados que los humanos; ejemplos así nos faltaría sitios para tantos monumentos en memoria de los muchos valores perdidos o no practicados por los seres racionales.