Los chicos malos siguen teniendo su espacio en el cine, luego de pasearse por varios festivales internacionales, aterriza por esta parte de la América Latina el film: Celda 211, del director, Daniel Monzón. Por ser una película española, los actores de dicha localidad hacen su mejor esfuerzo, entre ellos tenemos: Alberto Ammann, Luis Tosar, Antonio Resines, Carlos Bardem, Luis Zahera y Vicente Romero.Juan Oliver (Alberto Ammann), visita lo que a la postre será su nuevo trabajo en un penitenciario español. Inesperadamente, surge un motín en dicho lugar, de modo que Juan queda atrapado; su única salida es fingir ser un preso más. Este ardid lo llevara a ganarse la confianza de Malamadre (Luis Tosar), líder de los encarcelados. Las próximas horas serán de negociación, insidia y caos en un lugar nada pacífico.
Los amigos españoles, erigen una historia basada en la lealtad y la denuncia social, en un mundo donde los humanos se vuelven animales (fuera de la cárcel las cosas no están tan lejanas), pagando con creces su deuda ante la sociedad. Normalmente (como lo son
en varias cárceles del mundo), la misma autoridad los coloca en la última rueda del coche.La trama se somete a subí bajas; los puntos altos están al recrear las escenas de acción y suspenso (desde su inicio ligero), esos minutos se embalan con el triunfo, la traición y el principio de los hechos descritos en el penal. Los puntos bajos, la febril e inverosímil amistad de Juan y Malamadre, se conocen en unas horas y su amistad pareciera de largo años. Otro es, el de la esposa de Juan, las reseñas de su “loable” actuación estan cerca de la idiotez, mala idea de crear una afligida versión de las personas situadas fuera de la cárcel, esto representa ser una bomba, que no es de gas, no lacrimógena.
Debo aceptar la labor del director, Daniel Monzón, pese a las barreras en exhibir una historia alejada de ser recordada como una copia de alguna realización foránea (USA), fácilmente se le reconoce su singularidad, usando recursos netamente ibéricos, (aparte del dialecto) insertar los problemas de ETA, la infaltable burocracia (humana) para los operativos de alto riesgo, el papel de los mass media en inmediatez y prudencia; en un lugar donde solo se aplica la seriedad y no el fa
ctor de humanidad o readaptación.Desde luego la mayor atención se la lleva Luis Tosar, en su rol de jefe maleante en la prisión, es el rey del lugar y no le gusta que nadie lo opaque; su elevada autoridad se une con su ansia de ayudar a sus colegas de celda. Será algo mordaz y socarrón, aunque no deja de ser peligroso. Alberto Ammann, es el otro soporte básico de este film, su aporte viene a ser como las personas cambian ya sea por evolucionar o subsistir ante la contrariedad.
Celda 211, no se deja enclaustrar al no pertenecer al jet set de la industria del cine; pero si tiene suficiente fuerza para dar bramidos de protesta y presencia. El mundo de la cárcel, viene a ser un destino causado por nuestros actos, pero en ocasiones no sabemos si ya, estamos en una celda sin paredes.







0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada