skip to main |
skip to sidebar
Impulsados por Nickelodeon y el director, M. Night Shyamalan, nos presentan: El Último Maestro del Aire (The Last Airbender), film basado en la popular serie animada: Avatar: La Leyenda de Aang. Con actores jóvenes como: Noah Ringer, Dev Patel, Nicola Peltz, Jackson Rathbone; además, tenemos que esta realización (casi en su totalidad) esta supervisada bajo la “aguda” mirada del mismo Shyamalan.
En un mundo de cuatros reinos, la nación del Fuego decide fijar su autoridad sobre el resto de naciones. Paralelamente, aparece Aang (Noah Ringer), sucesor de la nación del Viento, el último Avatar, que deberá traer equilibrio al mundo. Así junto a sus amigos Katara (Nicola Peltz) y Sokka (Jackson Rathbone) del reino del Agua, iniciaran un periplo ayudando a Aang a lograr dominar los cuatro elementos básicos. Tarea difícil, debido al asedio de Zuko (Dev Patel), príncipe del reino del Fuego, quien tiene asuntos bien distantes que las ambiciones del afanoso reino del Fuego.
Confieso que nunca me engancho la serie, tratar de entender su historia o conocer a sus personajes. Con esta versión fílmica pensé comprender un poco dicha trama. En pocas palabras no la entendí, mucha filosofía (no huir del destino, claudicar jamás), junto con artes marciales (con taichi y slow m
otion a modo de calentamiento), personajes fríos sin interés (con amoríos tenues) llegan a inquietar por su inalterado letargo. De veras una empresa difícil de adaptar.
La trama de la película asemeja en ritmo a una travesía nocturna por el río, tranquilo, algún ruido ambiental que no moleste el recorrido y divisar el paisaje (si logramos ver algo en la penumbra). Los efectos especiales decentes, algunos llegan a llamar la atención (usando los elementales como ejercicio), pero son escasos (y eso con el 3D). Las coreografías, vistosas pero rozan el peligro de la saturación, cualquier ademán del protagonista o algún secundario requiere una complicada pantomima.
M. Night Shyamalan, vuelve a ser el blanco de malas miradas, siendo benévolo, no le atino (con algo de taquilla, aunque exiguo), no debió meter su olfato por el consejo de sus hijos (niños a dormir, Papá vera que hay de nuevo en la televisión) y hacer este tipo de adaptaciones, algunas quizás funcionen hasta cierto grado pero la realidad arroja varios cadáveres (fallidos intentos fílmicos), y en el caso de este promisorio director, lleva un buen
tiempo que sus películas ni cautivan o logran un nivel de progreso; seguramente hacer grandes realizaciones lo han cambiado; así como tener un don de persuasión para captar inversión de sus futuros proyectos fílmicos.
Me agrado la sociable música de fondo a cargo de James Newton Howard, lo califico como responsable que no me quedara dormido en plena función con su trabajo solemne, con un grado de épico; medido en cada una de las escenas, buena insinuación aunque la pomposa sorpresa venga de bajada.
El motivo de este largometraje fue planeado (según el libreto) como parte de unas jugosas (de dinero) secuelas; por lo visto, el futuro de este proyecto no parece prometedor; Shyamalan, no aparenta ser el elegido o “el avatar” que insinuó ser hace años atrás, su nueva leyenda lo consta con sus recientes obras fílmicas.
John Travolta y Jonathan Rhys Meyers, comparten roles en la película: Paris en la Mira (From Paris with Love), dirigida por Pierre Morel, bajo el guión de Luc Besson y Adi Hasak. Un film cuyos meritos radica mayormente, en la acción con golpes y armas de bajo y grueso calibre.
James Reece (Jonathan Rhys Meyers), es un cauto agente que labora en la embajada Norteamericana en Paris; aunque Reece cree merecer un ascenso como agente; pronto le asignan a un nuevo compañero, Charlie Wax (John Travolta), un hábil y turbulento agente antiterrorista. Su llegada coincide con un plan de atentado terrorista contra la comisión Norteamérica que llega a Paris. Buscar pistas y frustrar dicha agresión llevara a este dúo a cooperar como equipo.
De las mentes brillantes de Morel y Besson, nos entregan su visión de cómo son sus arquetipos de paladines de la justicia, no hacerlos pensar mucho y causar que los problemas vengan hacia ellos. De aquí en adelante, estos justicieros apelaran a la lógica de la fuerza desmedida
, aunque la interpretación de los bienhechores difieran bastante a los roles que normalmente realizan, causando a más de uno cierto rechazo o sorpresa.
El argumento no parece tan original, lo noto algo confuso en sus primeros minutos, se acelera sin control con la presentación de Reece y sus “meritorias” proezas. Se compone un poco y se aviva con la aparición de Wax, aquí la película se adentra en otro camino que resulta ser su mejor soporte.
Creo que nadie puede objetar que la gran mayoría de escenas de acción de Paris en la Mira, son pura adrenalina; con la entrada de Wax, se interna a pelear con pandilleros, proxenetas, mafiosos y lo remata con terroristas, no importa el contraste en cantidad o cual arma utilizara, la tranquilidad no convive con esta clase de personas. Con exageración o de forma ilógica, esas secuencias no les darán premios en avalancha, pero si unos buenos aplausos.
Con sólo tres acto
res resumen el reparto y el giro de la trama. En primera la dama, la simpática (“alias” mosquita muerta) Kasia Smutniak, muestra el lado sensual, atractivo y de giro en medio de tanta violencia gratuita. Luego esta Jonathan Rhys Meyers, aspirante a ser un agente de primera clase, aunque deba seguir el manual de su maestro (Wax), para obtener su tan ansiada diploma; por un lado, convence su estado de iluso y candido. John Travolta, el héroe sin supertraje (descártenlo como corredor), con algo de humor (sarcástico hasta para comer), con licencia para pegar (5%) y matar (95%); no es su típico papel blanco, denota ser un actor presto para la caracterización justa y medida.
Con héroes así, los terroristas de seguro tendrán oportunidades de sobra para sus anhelados sueños. Una realización que al menos tiene mucha más acción que otras (vaya aliciente); al menos el público adicto a este formato lo gozaran. La premisa golpea primero y pregunta después, se ajusta literalmente y sin variante en este largometraje.
Verdad o mentira, hubo el rumor que en la ancha historia del Vaticano existió una mujer que ocupo el cargo de “Santo Padre”. Así se crea el film: La Pontífice (Pope Joan). Este film es dirigido por Soke Wortmann y en su reparto, la principal notoriedad es ver la gran figura de John Goodman; y la película se apoya en la obra de Donna Woolfokl Cross.
En el año 814 DC. Las mujeres no son tomadas en cuenta, Johanna, es una niña prodigio, con un padre exaltado, frustra su deseo de estudiar. Decidida (y ocultando su real identidad), viaja y es aceptada en una basílica, con el tiempo destaca por su intelectualidad y conoce al conde Gerold (David Wenham), una amistad que llegara al amor. Sin embargo, Gerold viaja a la guerra, así Johanna (Johanna Wokalek), hará un viaje a Roma. Sin querer, conoce y se vuelve la favorita del Papa Sergius (John Goodman). El destino pondrá a Johanna, en una vía aun más expectante, ser el futuro, Vicario de Cristo, a su vez, atraer muchos enemigos y con el regreso de Gerold de la guerra, no activar la llama de la pasión y de la destrucción.
La leyenda de la Papisa Juana, derivaría entre los años 855-857 o 872-882, su asunción al cargo fue de modo autoproclamado, ocultando su feminidad ante los hombres adoptando el nombre de Johannes Anglicus. Sus reales motivos fueron por amor hacia un estudiante; sin embargo, tendría amoríos con hombres de suma jerarquía política, causando su embarazo, el cual le provo
caría su muerte. Enterados del sexo de Juana, los mandos de la Iglesia borraron todo indicio y crearon reglas infalibles, incluido la revisión del sexo de los futuros pontífices.
De por si la película podría tener algún efecto como “La Pasión de Cristo” en su momento, nadie en este mundo puede asegurar con certeza la verdad de este hecho, pero si deja muchas puertas por tocar ¿Ocurrió realmente? ¿Por qué hasta el día de hoy el papado es exclusividad de los varones? Una forma de comprobar como la santa sede, no escapa de los conflictos de poder por los cargos expectantes, una raya más al tigre en una organización tan pulcra como contradicha.
Este largometraje, hace honor a su nombre es bien extenso se narraran los hechos en que vivió Johanna, su pobre nacimiento, su erudito crecimiento, aventuras en diversas tierras y su cercanía a la gloria a un destino fortuito o establecido ¿?. Puede que algunos les resultara tediosa o abrumadora, por el contrario, debido a la historia de este personaje, despierta la curiosidad por saber más aspectos de su vida.
El único actor famosísimo es John Goodman, en un papel corto, bien acorde a su conducta bonachona y alegre. El resto inéditos, pero dignos. Johanna Wokalek, en el rol principal deja simpatía, serenidad e inocencia, plantea una interesante idea de líder que una sociedad espera; interactúa bien c
on los otros actores, tanto con Goodman, como David Wenham, el devoto soldado presto a cuidar el corazón y la existencia de Johanna, a sabiendas que esta empresa los llevara al borde del peligro, pero la pareja, están dispuestos a afrontarlos.
También el director, Soke Wortmann, es nuevo en estos asuntos plantea muchas cosas el eterno machismo, incomprensión, lucha de clases, analfabetismo, asuntos políticos, convicciones, grupos de poder, traiciones por mencionar algunos aspectos, todos ellos llevados en este periplo fílmico, ya tocado en otros casos pero con esta temática histórica así, ese defecto son pasados por alto.
No pedimos que la Iglesia se pronuncie o desmienta de inmediato el suceso, quizás revisar estos (y muchos hechos dudosos), le sirva para darle un giro puntal a sus acciones o manejos en esta nueva etapa de tiempo en la que entra la humanidad y que sus creyentes esperan ver.
Luego de más de dos décadas, desempolvan un libreto del multidisciplinario realizador, Robert Rodríguez, ese hallazgo dará paso a: Depredadores (Predators); lo que vendría ser la tercera entrega fílmica de este cazador alienígena. Entre los actores convocados tenemos a: Adrien Brody, Alice Braga, Laurence Fishburne, Oleg Taktarov, Topher Grace y Danny Trejo.
De modo abrupto, un grupo de humanos descienden a una tierra extraña e inhóspita. La simpatía no será buena entre los recién llegados, solo se parecen en su estilo para matar sea malo o bueno el motivo, pero dado el caso el cese al fuego es una prioridad táctica. Royce (Adrien Brody), se incomoda por liderar al grupo de excursionistas. Pronto sabrán que son cazados por unos extraños seres; llevándolos a las siguientes alternativas, confiar en sus instintos para sobrevivir y aceptar cualquier tipo de ayuda.
Creo que mis perspectivas antes de la película eran muchas (lo confieso), pero después de verla se diluyeron, el por qué; las razones (como a muchos) son numerosas el film carece de sorpresa (tan fulminante como el láser del Predator), no se si ayude mucho en la saga, el inicio no sabemos cómo los protagonistas llegan a dicho lugar (de hecho son secuestrados). Incluso las escenas de acción no es de tanta imaginativa, eso ocurre a cuenta gotas, los protagonistas hablan más de lo que disparan.

Para el director, Nimród Antal, le da énfasis en hacer memorias de las dos antiguas entregas de Depredador, como ver la ruidosa metralleta giratoria, hallar objetos antiguos (un sable samurai) o con algunos guiños con el crossover de Alien y Depredador (con la cita, ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo’). Su estilo de crear un clima de suspenso no funciona efectiva, eso ocurre cuando aparezca Laurence Fishburne, quien más me recuerda al frenético personaje de “La Guerra de los Mundos”. Tampoco le otorga a los Depredadores, cosas nuevas (salvo que ahora cuentan con sabuesos de caza), mas de lo mismo, invisibilidad, garfios, alguna lanza, el láser y uno que otro dialogo repetido.
Ver a un grupo variado de asesinos, mercenarios, convictos y mafiosos parece interesante al principio aunque con un no muy exquisito libreto cualquiera diría ‘sino voy ganar mejor me rindo’. Igualmente ver la disputa tribal entre Depredadores, buena al inicio pero en los minutos siguientes se reduce mas a una típica pelea de callejón.
Sobre los actores, los dos únicos actores súper conocidos, Adrien Brody y L
aurence Fishburne, ninguno le hace favor haber estado en el film. Brody, de actor dramático ha preferido hacer largometrajes de acción o de ciencia ficción; aun sacando el físico que maneja en el film no es un recurso convincente. Fishburne, un correcto actor del género tampoco entiendo su ubicación en la trama, creo que lo hizo por ser parte de la leyenda de la saga y nada mas. Con Danny Trejo (actor incondicional de Rodríguez) le pasa alguno similar, espero que su revancha sea con Machete.
Algunos giros, aportes (pocos en verdad), escenas de acción (contadas), la música casi calcada por parte de John Debney, la remembranza (puede ser el mejor bastión para los incondicionales) de un film que en su momento, hasta hoy no necesita algún barro para ocultar sus potencialidades; ojala la siguiente cacería (asegurado por el mismo Rodríguez), no ofrezca una mejor pieza de colección.
Una comedia romántica con la ya madura actriz, Catherine Zeta-Jones, Amante Accidental (The Rebound); una película dirigida por el novel director, Bart Freundlich, quien su experiencia anterior han sido cortometrajes y documentales. Además en el reparto tenemos a Justin Bartha, Joanna Gleason, y el celebre músico-cantante, Art Garfunkel.
Esta historia inicia con Sandy (Catherine Zeta-Jones), cuarentona que se aparta de su esposo luego que éste la engañara con otra mujer. Frustrada, viaja a otra ciudad con sus dos hijos, y así empezar de nuevo. Con trabajo nuevo y viendo que no puede cuidar a sus hijos; se presenta, Aram (Justin Bartha), joven quien recientemente tuvo un fiasco amoroso y sin rumbo establecido. Ambas personas que mendigan el amor lo ven tan lejano, pero ignoran lo que buscan puede estar mas cerca de lo que imaginan, aun pasando vallas como el contraste de edad.
Como comedia amorosa, queda en eso un deseo para pasar el tiempo; el mayor énfasis es ver si la rel
ación entre los dos protagonistas funcionara. Luego nos involucramos en dramas personales, demonios que no salen, entusiasmos que ascienden a alturas de la ilógica, estados de desarrollo (y logro) personal que nunca se explica acoplados con saltos de tiempo.
El director, trata de levantar la película por el lado del problema de la mujer (hecha y con hijos), después de sufrir el revés del matrimonio. En la mayoría de los casos, las mujeres actuales deciden salir adelante (con sus hijos), y no pensar en demasía en que el amor pueda volver a tocar su corazón; ante la sociedad, la salida es, tener un nuevo compromiso según la edad o afrontar la soltería con la frente en alto.
La exploración del amor por contraste de edad, no es tan convincente dadas las situaciones; el caso del joven galán, muestra ser inmaduro (hace empatia con los hijos de Sandy), ilusionista (creer ser padre en su condición emocional) y con s
u conclusión crea interrogantes (fenomenales para los psicoanalistas), sobre su futuro en el film.
En el campo de las actuaciones, Catherine Zeta-Jones, cree ser comediante y no da talla, cuando las cosas se ponen serias, aflora sus capacidades. Ahora por la edad, le juega una mala pasada, cuando la cámara le haga unos primeros planos, muestra cierto encanto, pero mujer del deseo (y maduro no lo creo). Justin Bartha, su participación es opaca, su nivel se acerca a lo alarmante por su intrascendencia. La pareja de niños, Eliza Callahan y Andrew Cherry, ponen algo de comicidad, considerando a Aram, como su juguete favorito.
Un film para el deleite de los soñadores (sabatinos) o almas (domingueras) que esperan el llamado del amor. La tibieza de esta experiencia debería hacernos pensar (o tratar de juzgarlos mejor), en parejas como: Moore o Kutcher, si este tipo de amor funciona en verdad o tan solo es mera ficción como este desajustado largometraje.
Un reciente personaje del comic, da el salto a la pantalla grande, este es el caso de: Un Superhéroe Sin Poderes (Kick-Ass), con la dirección de Matthew Vaughn y con las actuaciones de Aaron Johnson, Mark Strong, Nicolas Cage y Chloë Grace Moretz. Esta historieta de la firma Marvel, fue creada por el guionista, Mark Millar y el dibujante, John Romita Jr.
Dave Lizewski (Aaron Johnson), gracias a su gran fervor en los comics de superhéroes decide volverse en un ‘super’ heroe (claro, sin técnicas especiales); ese vigor se debe por incitado de salir del anonimato y por su creencia de que el mundo necesita a los superhéroes. Su aparición y difusión ante la sociedad, motiva a otros emular su ejemplo, así surgen: Big Daddy (Nicolas Cage) y Hit-Girl (Chloë Grace Moretz), aunque estos ganan otras miradas, como el mafioso, Frank D'Amico (Mark Strong), quien decidirá truncar la prometedora carrera de los paladines vestidos con trajes de mallas.
Bajo la mirada del director, Matthew Vaughn, esta película muestra una visión muy urbana y realista de cómo seria ver a super heroes (algunos de ellos bien estrafalarios tanto en aspecto y de nombre). Mucha de la información vista en el film, citas, portes, orígenes, vida de don nadie a ser una estrella oculta; esta bien orientada a ese público lector de todas las edad
es y no importa la compañía editora.
Kick-Ass, tiene muchas cosas interesantes como el humor inocente y algo retorcido (cuando entre en escena Hit-Girl o Red Mist). La acción, puñetes, golpes, patadas, balazos y cuchillos algunos hacen daño pero otros exceden el límite de lo permitido, en ocasiones uno puede pensar que Comando o Rambo, son amateurs en este rubro de los héroes ficticios. El impacto de los medios de comunicación, jóvenes usando Internet (con Apple) para enterarse de cosas, evadiendo los canales tradicionales). Resaltante ver como se explican determinados sucesos (la tajante entrada de Big Daddy y su trágico origen), unidos con buenas escenas de cámaras, de computadora anexado con viñetas.
Actuaciones como la de, Aaron Johnson, en el rol central, prometedor; aunque lo veamos en el clásico ‘nerd’ apreciado en las incontables películas Norteamericanas; al menos hay aptitud, ganas y valentía por usar ese tonto traje. Mark Strong, el maligno, no lo hace mal pero ya es habitual para este actor verlo de malandrín en realizaciones no acuerdo a su medida. Otro caso similar es Nicolas Cage, atrás quedaron los buenos años de fama, hoy lo vemos liado en cualquier obra fílmica, no por atraer mas miradas sino reunir algo de dinero; pero en descargo, puedo decir, en esta aventura su papel es sustancioso y matizado.

Aquí la exclusión en buenos términos sobre Chloë Grace Moretz (y pronto la veremos en el remake Let Me In), su identificación como la emocionante Hit-Girl (para algunos padres o moralistas la vean como villana por su extrema estética para combatir el crimen), es lo mejor del film, aporta la acción, fija la mirada desde que aparece en escena, difícilmente se puede encontrar actores precoces para manifestar tantas cualidades como ser una adorable criatura para dar paso a una verdadera maquina de guerra. Por este trabajo, me interesa seguir sus pasos en el cine, sin llegar al grado de acosador.
Esto es a grandes rasgos el film con algunas barbaridades; vale usar la moralejas de estos héroes mitológicos modernos, como la frase clásica de Peter Parker (poder equivale a gran responsabilidad); cuando estemos viendo el film, la evocación se nos presentara con frases como; “eso lo leí en aquella tira cómica o lo vi en esa antigua película”.
Prosiguiendo en el mar de los recuerdos fílmicos vueltos remakes, es el turno para Karate Kid, cuyos papeles centrales recaen en: Jaden Smith (el hijo de Will Smith) y Jackie Chan; la dirección de Harald Zwart, por ahí encontramos la música de James Horner y en la producción (otra vez), al conocido Will Smith.
Dre Parker (Jaden Smith), viaja a China, a acompañar a su madre Sherry (Taraji P. Henson) a su nuevo trabajo. El idioma y adaptarse al nuevo entorno no estaban en la agenda de Dre, aunque la figura de Mei Ying (Wenwen Han) hará que Dre cambie en algo su forma de pensar. Pero un grupo de jóvenes matones (discípulos de Kung Fu a cargo un brutal maestro), quienes no ven con buenos ojos al recién llegado y luego de tanto asedio; surge Han (Jackie Chan), un inadvertido conserje ayuda a Dre, y este decide enseñarle Kung Fu, como defensa personal y de su honor.
Para las pasadas generaciones de jóvenes (hoy cerca de los cuarenta años), po
drán ver tanto aciertos, como otros apreciaran (como dardos) los defectos. Creo que con sus dificultades, Karate Kid, gana unos puntos (darle ciertos aires de originalidad y drama) pero ver como le cuesta ganar otros, al final viene a ser casi lo mismo y hacerlo mas larga en su duración.
Cosas curiosas, ver el titulo del film, pudo cambiar el nombre (Kung Fu Kid, quizás ¿?). Debido al estilo de arte marcial, al igual ver que al protagonista intentar inscribirse a en una escuela de artes marciales, donde practican sus temibles acosadores. La mayor acción en escena de la madre de Dre, tal vez porque el protagonista es un niño. En ciertas escenas y de trama el film coquetea con la secuela del Karate Kid original. Las tomas del torneo, tuvo mejor tendencia, distante a la original, que mas parecía una parodia del clásico, Street Fighter.
Las actuaciones, nada mal; Jaden Smith, con este trabajo se lava en algo la cara (El Día que se Detuvo la Tierra), debe agradecer ser hijo de un actor de mucha influencia hoy en día y como buen padre no dejara que su primogénito haga papeles menores o trabaje en cualquier productora; cualquier similitud a ver a un Will Smith, en miniatura no es pura coincidencia. Jackie Chan, en un rol diferente, con una sola e
scena de pelea (contra mocosos), algo cómico (muy poco) y deber convencernos de ser un buen ejemplo, maestro y amigo.
Rongguang Yu, su papel de malvado maestro mucho mejor (en aspecto) que su predecesor en la añeja Karate Kid. Wenwen Han, “la chinita” tiene otra faceta diferente a la original, presenta su propio drama, motivos y sueños; lo malo sea su doblaje de voz en español, ahí nos hicieron el cuento chino.
Difícilmente, no podamos olvidar a Pat Morita y a Ralph Macchio, cada vez que se mencione el nombre de esta película. Un film que cumplió en su momento y que en estos tiempos no logre atrapar al espectador; mas bien, desmitifica en algo lo que dice Dre, suponemos que en China todo es viejo, al ver las imágenes vemos la increíble modernidad y la espectacularidad de sus paisajes y sus milenarias costumbres.