jueves 3 de febrero de 2011

AQUÍ VIENE LA MUCHACHA, CON SU ENROSCADA CABEZA

Aquí tenemos una candidata (luego de ser nominada y ganadora en certámenes como: el Globo de Oro, el BAFTA y Venecia) a los premios de la academia, El Cisne Negro (Black Swan), film del director, Darren Aronofsky; y con la principal actuación de Natalie Portman. Este drama se desarrolla en el mundo del ballet clásico.

Nina (Natalie Portman), pertenece a un grupo de danzantes, en dicho grupo, están por elegir al danzante central, en la obra: El Lago de los Cisnes. Por motivos estéticos y de disposición, Nina, no reúne los requisitos, entrando en una severa disputa con Lily (Mila Kunis), por adquirir el papel principal. La presión por su carrera, su enfrascada relación con su madre (Barbara Hershey) y una obsesión oculta, dará a Nina, unos estímulos inesperados.

Este film esta avocado a la locura y la obsesión; tenemos muchos actores en la trama con su grado o nivel de protagonismo, pero la cámara rastrea asiduamente a la dubitativa Nina. Hablando del uso de la cámara, el director, Darren Aronofsky, repite casi en su totalidad esos recursos de su film anterior (The Wrestler); inclusive su desenlace final, aunque debo decir, que su trabajo predecesor, ese detalle me pareció mucho mejor.

Refiriéndonos a estos pormenores, este film decae en sus pretensiones, por parte de su propio director en encerrarse en una rutina circular de aspectos ya exhibidos (de cámara, movimientos con esta y su entorno frió, hosco y ahora oscuro); el empleo, al menos debería ser de manera sutil.

Las pistas que construyen los vaivenes de la protagonista, no encarnaran mayor dificultad para el espectador, descubrir que tipo de problema padece y en adelante las sorpresas no son muchas, sin dejar de mencionar las relaciones lésbicas-eróticas y de exploración de terrenos aun inhóspitos en la vida de Nina.

Daba buen signo esta producción por su director, tiene sus minutos de interés (capaz sea la secuencia de evolución de la protagonista, secundada con efectos visuales y especiales). Se deduce la falta de contundencia en el guión y la agudeza, en narrarnos la vida de esta enajenada bailarina.

Natalie Portman, lleva el timón de este drama, por extraño que parezca sus papeles mas recordados son los tormentosos, sufridos y quebrados. No es de mi actriz predilecta, pero edifica su rol con los eficientes requisitos para disputar el codiciado Oscar, la interpretación de papeles achacosos.

Mila Kunis, es la contraparte de belleza, malicia y por instantes copia en parte “el aspecto” de Nina, nada mal, papel cumplidor. Barbara Hershey, es la copia (reiterada) de la madre posesiva-dominante, sin alcanzar a los niveles de Carrie, cumple su cometido. Vincent Cassel, es el director de escena que enseña múltiples matices, instructor de látigo y zanahoria, operador ruin, convenido en el perjuicio y la glorificación. Y en una aparición corta, fugaz e irreconocible, esta Winona Ryder, al parecer las luces están volviendo a estar con ella.

Tanto como la música y el espectáculo tiende a acabar, una película tolerable con puntos resaltantes y focos fundidos, esperamos que este fandango tenga la recordación y resonancia que intenta exhibir.