jueves 17 de febrero de 2011

PODRE LOGRARLO SOLO SI CONTINÚO INTENTANDOLO

No pensé verlo de nuevo, pero el actor, Colin Firth retorna con: El Discurso del Rey (King’s Speech), del director, Tom Hooper; esta película se inspira en un hecho, sucedido en tierras británicas a puertas de Segunda Guerra Mundial. Junto al actor Colin Firth están: Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Michael Gambon y Timothy Spall. Esta filmación desea tener algo más, en la próxima entrega del Oscar.

Tras la muerte del rey Jorge V (Michael Gambon) de Inglaterra, el hijo mayor, Eduardo VII (Guy Pearce), denota inmadurez para ser el monarca del país. El segundo en sucesión, Albert y futuro rey George IV (Colin Firth), sufre de problemas de dicción; ese revés le resulta enojoso al expresarse ante las masas. Estando cerca de originarse La Segunda Guerra Mundial; tal aprieto hará que Albert deba dominar su tartamudez; con la ayuda de Lionel Logue (Geoffrey Rush), un relegado individuo, a quien la historia inglesa le agradecerá eternamente.

De modo estoico, el director Tom Hooper, logra ampliar de forma digna un simple hecho en una historia fascinante, serena (típico sello de las realizaciones inglesas), que a su vez es entretenida, con tintes de tenacidad de las personas en búsqueda de ser apreciadas por lo que son; incluso tiene un justo trato histórico y sondeo de aquellos hombres elegidos a regir los destinos de una nación, ese aspecto puede ser tramposo, quizás ignoramos si el elegido esta apto efectivamente a dicho deber.

En el film se aprecia el juego de cámaras, planos amplios angulares y en contrapicados, señalados a la atenta elocuencia de Albert durante sus proclamaciones públicas y radiofónicas; el silencio irregular y en ocasiones en forma absoluta, causa un evidente disgusto ajeno. También vemos la gran empatia de sus dos protagonistas, desde luego no es el actor principal, quien se lleva las palmas y las atenciones.

En el lado histórico, se puede ver a varios personajes y lugares tradicionales. La imagen del aun nada protagonista, Winston Churchill, el mítico estadio de Wenbley, la mención de la BBC de Londres y su tenaz vigencia unida a uno de los mejores inventos de la humanidad, la radio. Lo mejor de este ámbito es ver al nuevo rey, luego de su primer triunfo ante la dicción; observa con suma atención el dominio de escena de un Adolfo Hilter; nada mal para aprender algo de un temible orador e instigador de masas.

Colin Firth, expone su enorme calidad actoral, jugando con el lado inocente, reprimido y maduro en instancias señaladas por los ruidosos cambios futuros. Con una buena faena, no logra a tener una actuación tan abrumadora (aun con eso tanto él como este film tienen probabilidades para el Oscar); ese merito, esta guardado a Geoffrey Rush, con un estilo pasivo, capta rápido la atención del espectador, irónico, gracioso y competente en demostrar con su filosofía, que los grandes, honores o títulos, no importan sin que uno reúna una humilde auto confianza y deseos en ayudar (de verdad) a sus semejantes.

Helena Bonham Carter, completa este grupo de actores y como es costumbre las dagas irán para ella; pero me considero un iluso en creer en las aptitudes de esta (resistida para muchos) actriz; mi veredicto concluye que ella esta simplemente bien, aunque se le aprecia su histriónica incontinencia por quebrar una impuesta tranquilidad.

La solemnidad de esta realización, no puede pasar inadvertida (como la melodía eficaz por parte de Alexandre Desplat); ahora dependerá del público u otros entendidos, creer si deben inclinarse y rendirle los honores respectivos por su estimable propuesta.