Las cosas clásicas están devuelta, con un retoque de actualidad; una versión del cuento (nada puritano), La Caperucita Roja, regresa a la pantalla, bajo el titulo: La Chica de la Capa Roja (Red Riding Hood), dirigida por Catherine Hardwicke (la misma de la saga Crepúsculo), en donde la historia ya no es tan infantil, ni tampoco tan madura.En la aldea de Daggerhorn vive Valerie (Amanda Seyfried), una joven que está enamorada de un joven leñador Peter (Shiloh Fernández), aunque los padres de Valerie, arreglan de antemano el compromiso de su hija con Henry (Max Irons). Pero aprietos mayores acosan al pueblo, la aparición de un Hombre Lobo durante la salida de la Luna Rojiza, cobra la vida de los aldeanos. Sin opción, los aldeanos traen al padre Solomon (Gary Oldman), experto en lidiar con estas bestias. Noviazgo, Hombre Lobo y un diestro cazador, se las arreglaran para conocerse mejor.
Esta visión de la Caperuza Roja (el termino diminutivo queda de lado), es una versión mas “teen”; en donde la belleza juvenil y apuestos galanes hacen su presencia; habitual si comparamos al otro producto visual dirigido por la misma Catherine Hardwicke, quien junto a su grupo poseen la libertad de innovar, aunque, lo vuelve en un producto muy predecible y melindroso.

Y siendo rutina con la música, fuera de contexto; en plena época se viste las imágenes con modernas melodías (¿?). Algunas tomas se notan de corte de etéreo videoclip o un intento de venderte algo, la capa roja o una visita a esas gélidas regiones o bosques, con lobo incluido.
La estructura argumental mantiene casi todas las referencias del cuento, la chica acosada, la maldición del lobo, su acecho por el hombre, signo del mal y tragedia. También las frases típicas: “ojos, boca y dientes tan grandes”; incluso hay una breve referencia a los “3 Cerditos y El Lobo”. Entre lo rescatable están la inclusión de Gary Oldman; un buen actor que hace lo que puede con su papel. También están, las primeras secuencias de acción, mientras no se vea por completo al lobo,
Un detalle de este film, sea su contenido solapado de escenas de índole carnales (no se entusiasmen), haciendo énfasis de que se esta usando la gran idea de un cuento literario de corte infantil (que también ha sido conducido hacia ese punto); con esto pueden atraer la atención o los gritos (exaltación ¿?, despreocúpense) de los puritanos o de las voluntariosas.

La protagonista Amanda Seyfried, debo insistir, por un lado un poco agraciada para algunos planos de cámara; aunque eso no satisfaga (a muchos) su rendimiento actoral; la belleza y la actuación parecen ser vecinas, pero no cercanas. Los dos galanes Shiloh Fernández y Max Irons, son arquetipos de Crepúsculo; las féminas le darían los premios sin titubear.
Un cuento que insinuo algo prometedor, pero solo logro ensasillarse en un público dispuesto a dar alaridos emocionales. Si esa es la directriz, las otras feminas de otros cuentos ponganse a temblar, contra algo mas temible que brujas o lobos, la intencionada (añadan creida) y renovada adapatación.







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