jueves 24 de febrero de 2011

DEJO MI MENTE VAGANDO EN EL CALOR HUMEANTE

Habiendo saboreado del cáliz del triunfo, en el 2008, Danny Boyle vuelve con su película: 127 Horas (127 Hours), y además, esta producción le da a este director, la tentativa de levantar (nuevamente) la ansiada estatuilla en la noche del Oscar. Basado en un hecho real (una frase ya nada común), cuenta con la actuación estelar de James Franco.

Aron Ralston (James Franco), es un joven impetuoso y aventurero, siempre gusta de hacer excursiones solitarias en los desiertos de los Estados Unidos. Todo transcurre con normalidad, hasta que un involuntario accidente, lo hará pasar el peor momento (127 horas equivalentes a casi 5 días) de su corta vida.

Este biopic centrado en la trama de la supervivencia extrema, aunque tiene su merito (hasta cierto grado), por parte de las dos personas: Boyle y Franco, al darnos una historia interesante pero a gusto personal, esta película es para verla una vez, darle una segunda oportunidad se lo reservo para el sistema del cable.

Toda la historia sigue a nuestro osado aventurero, con unos primeros minutos de gloria, hasta el grave revés que sufrirá; de ahí en adelante recién inicia toda la trama se cubre en la perseverancia, ironía, locura, resignación y un extraño paralelismo de registrar con su cámara de video, todo lo ocurrido a modo de reality show; un medio de entretenimiento televisivo que engloba (y emboba) al mundo.

Gran parte del metraje se muestran sendos recuerdos del protagonista, del mismo modo una ambientación musical (a mucho volumen), que bien podríamos decir son instantes de triunfo o reflexión presente o futuro; con una matizada de alucinaciones (ver a un dibujo animado). Todos estos elementos es el modo en la que Danny Boyle, intenta darle una distracción al espectador, puesto que esta aventura se desarrolla gran parte en un solo lugar; si alguien levanta la mano y dice encontrar algunos parecidos al film de Rodrigo Cortés y su Enterrado, ya se ganaron un Oscar honorífico.

Haciendo algo de memoria con El Enterrado, tanto esa y 127 Horas; James Franco, hace un digno trabajo, similar (la salvedad de esta película es que su personaje logra expandirse un poco sus fronteras), oficioso al soportar (excepto algunas fugaces apariciones como: Kate Mara o Clémence Poésy) de principio a fin, casi toda la película con aquel pesado predicamento.

Un film listo a evidenciar la tenacidad del hombre (con varios cuestionamientos), con logros (explicar un suceso ocurrido en un solo lugar, no hastía del todo); me da la conclusión personal, que este film tendrá su encanto; sin que llegue a materializar a una gran hazaña o tenga una increíble altura; las grandes obras a veces se concretan sin hacerse notar tanto.

CUANDO TE APARECERES EN MI DESTINO

Haciendo un lapsus antes de la entrega de los Oscars, nos visita en nuestra cartelera: Amigos con Derecho (No Strings Attached), una comedia romántica del veterano director, Ivan Reitman. Esta realización nos trae a la pareja central: Natalie Portman y Aston Kutcher, pero también esta, aunque en un pequeño papel el conocido actor, Kevin Kline.

La vida de Adam (Aston Kutcher), siempre tuvo una fijación desde la adolescencia con Emma (Natalie Portman). Sin nada concreto, hoy ambos personajes desarrollan vidas distintas. Pero el destino los volverá a unir, aunque esa chispa llamada: amor, estará manifestada de una manera bien extravagante parte de estas dos personas.

Por ahí escuche, que este largometraje representa para Ivan Reitman, una forma de estar en ritmo de producción y así reflotar su añejo proyecto de los Ghostbusters. Con tal motivo, Amigos con Derecho, resulta ser un producto con copiosas similitudes a Amor y Otras Adicciones; en el balance tanto los aciertos (capaz su humor inocentón) también cuenta con sus defectos (una trama de buena elevación pero aterriza de panza) habituales de este añorado cuento de hadas de ambos géneros.

La película desenrolla numerosos conflictos, no solo están los de los enamorados en si, también las mismas relaciones sociales (amigos, padres e hijos), el caso de la fidelidad y el mas importante, comprobar (o morir en el intento) el significado de la palabra: amor en estos tiempos (en especial en los países desarrollados), simboliza un sentimiento de unión natural o es la excusa fácil para satisfacer un desfogue acémila.

Pese a tener a varios actores (entre ellos a Kevin Kline), la pareja central hace todo el trabajo los demás significan ser edecanes de apoyo. Natalie Portman, nos figura ser una mujer quien ve en el sexo una pieza que debe ser completado en su vida; aunque sortee las caricias fraternales (manos en los hombros o dulces palabras), no podrá ocultar sus reales emociones.

Aston Kutcher, encarna a ser un fiel Romeo (mientras otra chica no se le insinué), quien entra al juego de Emma, tiene la cabeza mas centrada, al menos puede ver cuando las cosas no están bien y tiene afrenta en manifestarlas.

Ahora de los dos, Portman, tiene mas complacencia ante las cámaras, a algunos le rebotara esta actuación con la del Cisne Negro (ya es costumbre de ella interpretar papeles con anomalías). Por su parte, Kutcher, muchas suspiraran (comprensible en ellas), y a otros muchos significara comer las palomitas de maíz sin sal; un papel que cumple en él.

Un film idóneo para el día de los enamorados, aunque no lo opaque. Una forma de pensar, si los corazones de hombres y mujeres, palpitan al mismo tiempo o solo cuando les suene sus respectivos celulares.


lunes 21 de febrero de 2011

POR MUCHO TIEMPO HE DESPOJADO EL ALMA Y LA FE DE LA HUMANIDAD

El diablo, un viejo conocido de la humanidad y del cine, asoma con su presencia con: El Rito (The Rite). Este largometraje, viene con la actuación estelar de Anthony Hopkins y de un rescatado Rutger Hauer y la dirección corre a cargo de Mikael Hafström.

Un joven sacerdote Michael (Colin O’Donoghue), esta en un dilema existencial sobre su propia creencia, sentido de la fe y su futura deserción al clero. Viajando a Roma, lo ponen en contacto con Lucas Trevant (Anthony Hopkins), un eclesiástico experto en exorcismo, aunque con métodos no muy convencionales. En una de esas sesiones de exorcismo, la verdadera prueba de fe para Michael, estará en evidencia constante.

Una mala vibra me ponía en alerta sobre este film, basado en hechos reales (con la exhortación de el anterior Pontífice), Mikael Hafström, elabora una película carente de factor de miedo, sorpresa o innovación. Cotejarla resulta odiosa entre esta producción y la celebre El Exorcista, la evidencia mas notoria, es que esa película si dio el miedo suficiente, como para ir en busca de un rosario.

La película acomoda también en ser un testimonio de fe por parte de sus protagonistas (ciencia-religión-superstición-ateismo), y no una experiencia hacia aquella temida entidad maléfica encubierta en varios nombres e idiomas. Ninguno de los personajes da signo o esfuerzo de credibilidad, se sitúan más en situaciones cómicas o embarazosas, un humor negro, fuera de lugar.

Anthony Hopkins, simboliza la medalla milagrosa, para atraer público, aun se le recuerda y se le elogia por El Silencio de los Inocentes (film en la que el si aterraba sin estar poseído), aunque su actuación no le aporta de mucho a su legado en la industria (llenado de aturdidas poses y realizando guiños del recordado Hannibal Lecter). Colin O’Donoghue, su único pequeño crédito es su ligero parecido superficial al padre Karras del Exorcista de 1973.

Rutger Hauer, es bueno verlo por poco tiempo ojala vuelva en otra película con mejor argumento y consistencia. Alice Braga, es un personaje tan desubicado y escaso atractivo visual. Eso lo dejo para Marta Gastini, la hechizada por el diablo, visualmente interesante, salvo eso siempre puede haber una nueva oportunidad para estos jóvenes en la pantalla grande.

Gusto por un lado por ver dos actores veteranos consagrados, aun cuestionando sus encargos de turno, nos da la idea de que el diablo hizo su contribución de forma desinteresada con esta producción.

jueves 17 de febrero de 2011

PODRE LOGRARLO SOLO SI CONTINÚO INTENTANDOLO

No pensé verlo de nuevo, pero el actor, Colin Firth retorna con: El Discurso del Rey (King’s Speech), del director, Tom Hooper; esta película se inspira en un hecho, sucedido en tierras británicas a puertas de Segunda Guerra Mundial. Junto al actor Colin Firth están: Geoffrey Rush, Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Michael Gambon y Timothy Spall. Esta filmación desea tener algo más, en la próxima entrega del Oscar.

Tras la muerte del rey Jorge V (Michael Gambon) de Inglaterra, el hijo mayor, Eduardo VII (Guy Pearce), denota inmadurez para ser el monarca del país. El segundo en sucesión, Albert y futuro rey George IV (Colin Firth), sufre de problemas de dicción; ese revés le resulta enojoso al expresarse ante las masas. Estando cerca de originarse La Segunda Guerra Mundial; tal aprieto hará que Albert deba dominar su tartamudez; con la ayuda de Lionel Logue (Geoffrey Rush), un relegado individuo, a quien la historia inglesa le agradecerá eternamente.

De modo estoico, el director Tom Hooper, logra ampliar de forma digna un simple hecho en una historia fascinante, serena (típico sello de las realizaciones inglesas), que a su vez es entretenida, con tintes de tenacidad de las personas en búsqueda de ser apreciadas por lo que son; incluso tiene un justo trato histórico y sondeo de aquellos hombres elegidos a regir los destinos de una nación, ese aspecto puede ser tramposo, quizás ignoramos si el elegido esta apto efectivamente a dicho deber.

En el film se aprecia el juego de cámaras, planos amplios angulares y en contrapicados, señalados a la atenta elocuencia de Albert durante sus proclamaciones públicas y radiofónicas; el silencio irregular y en ocasiones en forma absoluta, causa un evidente disgusto ajeno. También vemos la gran empatia de sus dos protagonistas, desde luego no es el actor principal, quien se lleva las palmas y las atenciones.

En el lado histórico, se puede ver a varios personajes y lugares tradicionales. La imagen del aun nada protagonista, Winston Churchill, el mítico estadio de Wenbley, la mención de la BBC de Londres y su tenaz vigencia unida a uno de los mejores inventos de la humanidad, la radio. Lo mejor de este ámbito es ver al nuevo rey, luego de su primer triunfo ante la dicción; observa con suma atención el dominio de escena de un Adolfo Hilter; nada mal para aprender algo de un temible orador e instigador de masas.

Colin Firth, expone su enorme calidad actoral, jugando con el lado inocente, reprimido y maduro en instancias señaladas por los ruidosos cambios futuros. Con una buena faena, no logra a tener una actuación tan abrumadora (aun con eso tanto él como este film tienen probabilidades para el Oscar); ese merito, esta guardado a Geoffrey Rush, con un estilo pasivo, capta rápido la atención del espectador, irónico, gracioso y competente en demostrar con su filosofía, que los grandes, honores o títulos, no importan sin que uno reúna una humilde auto confianza y deseos en ayudar (de verdad) a sus semejantes.

Helena Bonham Carter, completa este grupo de actores y como es costumbre las dagas irán para ella; pero me considero un iluso en creer en las aptitudes de esta (resistida para muchos) actriz; mi veredicto concluye que ella esta simplemente bien, aunque se le aprecia su histriónica incontinencia por quebrar una impuesta tranquilidad.

La solemnidad de esta realización, no puede pasar inadvertida (como la melodía eficaz por parte de Alexandre Desplat); ahora dependerá del público u otros entendidos, creer si deben inclinarse y rendirle los honores respectivos por su estimable propuesta.

DOCTRINA SOBRE ESTE MUNDO PARA UNA MUCHACHA

Para la directora, Debra Grank, nos entrega su film: Lazos de Sangre (Winter’s Bone), un film independiente que encarna la sorpresa en la carrera, por los ansiados premios de la Academia. A su vez, lanza a la palestra a una adolescente, Jennifer Lawrence, futura promesa de la actuación.

Por las apartadas montañas estadounidenses, vive Ree (Jennifer Lawrence), quien a su corta edad atiende a toda su familia (sus pequeños hermanos y su madre enferma). Al tiempo Ree, recibe un edicto judicial en contra de su padre, liado con las drogas, con varios cargos de haber estado en prisión. Ahora, el padre de Ree, avala su precaria casa como pago de la fianza. De no ir al juzgado, la casa de Ree seria embargada. Así inicia el camino de esta joven en busca de su padre, cuyo paradero es desconocido.

Esta realización resulta ser el tapadito de la noche del los premios de la Academia, una producción pequeña que ha llegado a ser primero, nominada y honrada en certámenes previos (Sundance, Gotham Awards o Independent Spirit Awards), y ahora apunta toda sus ansias de ovación en la noche del Oscar.

Por la descripción de las aventuras de Ree, tiene cierta analogía con True Grit, la cual una pequeña que debe afrontar tareas o exigencias ajenas a su edad. Pero esto tiene un sentido hacia la confabulación y el grado policiaco, por encontrar a una persona que no notamos, pero tendremos pistas o reseñas de él, con cada testigo que conozcamos.

Antes de resaltar las bondades actorales de Jennifer Lawrence, la película encierra también un tono dramático, sensibilidad, infortunio, aunque la superación, la sapiencia y la determinación, se nos anuncian como cataduras de tenaz disputa vivencial. Incluso enseña inteligencia al exhibir escenas definidas; la exteriorización del peligro, sin necesidad de estirar un puño o disparar una bala. Revelarnos a esos extraños personajes montañeses, equivalentes a mafias, a falta de carros finos o ropa exclusiva, para imponer su soberanía sobre su entorno.

Eso es lo positivo, pero debo pensar que la película no sea tan digerible para la mayoría, su ritmo cansino, denso por momentos, llenos de muchos diálogos desoladores y remotamente se acerca a lo monótono, darán paso a que muchos deseen bajarse rápido de esa montaña.

Jennifer Lawrence, lo mejor de las actuaciones, encarna muchos roles en este drama, sin duda una revelación junto a Hailee Steinfeld (True Grit), y por ende es el evidente cimiento de la historia; profeso que los jóvenes antes de ser adultos ven las respuestas o adoptan posturas mas concretas y menos complejas que cualquier adulto protegido por la experiencia.

John Hawkes, personifica en el brusco e indolente familiar de Ree, sintiendo tirria por sus familiares, cada vez deberá inmiscuirse continuamente en la vida de Ree; tornándose esa actitud tan misteriosa, como la recóndita ubicación del padre de Ree.

Alabado sea esta clase de proyectos, llegar a estas instancias (ganar o no el reconocimiento ya lo hace triunfador); establece su parangón en la que otras producciones en general, creer en su trabajo y talento. Subir hacia la cima, puede ser escalofriante, pero a la vez esa prueba resulta gratificante.

viernes 11 de febrero de 2011

PIE EN PEDAL, IMPRIMO LA MARCHA Y SUENAN LAS SIRENAS DE LAS PATRULLAS

El guionista y director, Paul Haggis nos trae: Los Próximos Tres Días (The Next Three Days), un film de intriga y suspenso basado en supuestos hechos reales. Esta aventura recurre los servicios actorales de: Russell Crowe, Elizabeth Banks, Liam Neeson y Brian Dennehy.

John Brennan (Russell Crowe), tiene una familia feliz y tranquila; la pesadilla comienza cuando la esposa de John, Lara (Elizabeth Banks) es acusada de homicidio. Con todas las pruebas en su contra. La familia Brennan se resquebraja obligando a John a planificar un elaborado plan de rescate de su esposa de la cárcel local. El tiempo se acortara porque en tres días, Lara será transferida a una penitenciaria de máxima seguridad.

Las pistas están puestas y resulta difícil armar este rompecabezas. La fuerza de la película no encuentra el cauce, debido a las enormes peripecias y enredos del protagonista, llevando al film a un destino inverosímil y alejado de la realidad (lo de basado en hechos quedo como adorno), convirtiendo a la suerte en una cosa habitual. A esto le sumamos con el papel de la policía, un ladrón o terrorista de gran escala controla el país en menos de tres días.

En aras de no convertirme en otro perseguidor más de John Brennan, el film contiene sus dosis de suspenso, consigue poner en tensión y con la interrogante: ¿Lo lograra?. Igual podemos decir sobre el nivel de drama, la desesperación de un hombre ante una adversidad no comprobada, por un lado cree abandonarlo, pero siempre tiene un impulso que lo induce a seguir hacia adelante.

Aparte de Russell Crowe, convertido en el protagonista central, hace de toda clase de actos razonables y vedados (abriendo la puerta de un vehiculo ajeno, delante de su hijo), aparentemente dueño de una santa paciencia llegara a un nivel critico con la actuación de Elizabeth Banks, el personaje raro del film, de un carácter de alto voltaje, arrebatada y díscola, su conducta vale su estancia en la cárcel (y su rara relación con sul hijo y viceversa), aun si haya matado una mosca. Liam Neeson, de un breve instante con Crowe, es un ex-convicto, ofrece parte de su experiencia de haber escapado exitosamente de prisión. Al ser breve su aparición cobra el doble primero con John y luego en la vida real por salir en esta película.

Brian Dennehy, es el padre de John, a pesar de mostrar un carácter fuerte y serio, revela el lado compresivo de todo padre hacia su hijo, sin importar los avatares de la vida. Olivia Wilde, es el bello rostro con ganas de entablar una buena relación con John, aunque deba tener cuidado de no hablar las palabras: casado o esposa.

Si no fuera tan inverosímil y su conclusión, le daría un buen indulto, sin embargo, creo que esto hace merito de que sigan corriendo, yo nos atrapo, solo deseo no verlos por un buen tiempo.


RECOPILANDO TODAS SUS INSENSATAS FECHORÍAS

Resistiéndose a morir como genero, tenemos, Temple de Acero (True Grit), un western dirigido por parte de los hermanos, Joel & Ethan Coen, aterriza en nuestra cartelera local este film viene pugnando por los Oscar de este año. Para ello congregan a varios actores: Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin y la pequeña actriz, Hailee Steinfeld.

En el lejano oeste vemos a Mattie Ross (Hailee Steinfeld), en busca de un acerbo justiciero, Rooster Cogburn (Jeff Bridges); el objetivo de la niña es que este agente, localice y mate a Tom Chaney (Josh Brolin), quien asesino a sangre fría a los padres de Mattie. El forajido es difícil de atrapar y se encuentra a miles de kilómetros. Las cosas se ponen peor, cuando un agente de Texas, LaBoeuf (Matt Damon), se una a la búsqueda del mismo criminal. Atrapar o matar son los sabuesos de esta historia.

Esta realización es un remake de Henry Hathaway (True Grit, 1969) con John Wayne como protagonista central y que además le significo su único Oscar en su carrera fílmica. Para los directores Coen, al exhibir un western en estos tiempos representa una empresa difícil, mostrar una especie casi extinta, creando en los espectadores un desfase en sus gustos.

Entrando en materia, este largometraje la describo con su lado de sol y de sombra. En la parte del sol, merito por abordar un vetusto formato, reunir un grupo de buenos actores (una revelación, la pequeña Hailee Steinfeld) y finalmente, el uso capaz de los hermanos Coen (usar sus puestas de escenas y encuadres de sus protagonistas, como postales de alguna novela grafica), creando una historia simpática, agradable, competente que bien pudo tener un destino mas trascendental.

Ingresando por el sector de la sombra, para los hermanos Coen, el tema del remake no les asienta tan bien que digamos. Por un lado el film carece de la validez que le dio fama al western (aparte del drama romance o la comedia), su dinámica acción, rudeza y heroicidad. Para ser una película de vaqueros, la acción no es mucha, los personajes (con armas) parlotean demasiado (aunque tengan cierta trascendencia en la trama). Los revólveres son usadas para ver quien es el mejor en el tiro al blanco. El despliegue de los pocos soplos de acción se realiza en plena oscuridad, anticipándonos una repetición instantánea.

Referente al reparto de actores digamos que el cuadro viene disparejo. La pequeña, Hailee Steinfeld, tiene toda la atención de la cámara, bien decisiva, gallarda, valiente; aunque por instantes su carácter se excede de lo vehemente y rebelde al estar afincada en un entorno dominado por los hombres.

Jeff Bridges, es el segundo en el protagonismo, no actúa mal, pero resulta difícil pensar que deba opacar la enorme representación de John Wayne, un rol cumplidor aunque, no para el recuerdo. Matt Damon, de poca aparición, participa hasta donde lo limita su rol (afectado por la escasa acción), y Josh Brolin, hace una fugaz aparición tampoco luce sus aptitudes ya conocidas, así no motiva poner nada más en las siguientes líneas.

Así detallamos una película, cuya mira es ser una de las mayores premiadas en la noche del Oscar. Puede que si, puede que no; la sinceridad me indica que la apuesta de esta realización, es haber sacado las pistolas y al disparar sus impactos no fueron tan atinados.

jueves 3 de febrero de 2011

SER TAN AFECTUOSO COMO UN OSO

Con la buena intención, El Oso Yogi (Yogi Bear), vuelve a las pantallas, apoyado con la animación moderna y la interactividad de personas reales. Así dedicare unas líneas a este plantígrado, saqueador de canastas de comida, del parque Jellystone; a modo de retribución por mis días de infante consumidor de dibujos animados.

Por ocurrencia del alcalde local, decide convertir al parque de Jellystone, en su excusa de reelección y de recolectar unos buenos ingresos. El guardia Smith (Tom Cavanagh), decide hacer actividades para reunir dinero y salvar el parque; aunque no este de acuerdo con la generosa ayuda del imprudente (¡Ey, Ey, Ey, Ey, Ey!), Oso Yogi y su sereno amigo, Boo Boo.

Primero iré por lo positivo que me dejo esta película, la adaptación por computadora del par de dos osos, casi perfecta, siendo Boo Boo, es el mejor caracterizado. Con el guardia Smith, nada mal aunque algo delgado. También los artificios que usa Yogi para obtener lícitamente las canastas de comida; al igual de las expresiones de los dos osos, caras de sorpresa, alegría o lapsos de tranquilidad. Y para escoltar las escenas nada mejor que música admisible: Rock Metal.

Ahora, qué cosa no me complacieron, pues muchas, el argumento no es tan inteligente, una declaración de atentado ecologista (similar a Venganza Peluda). Otra sobre su humor de medio pelo, muy complaciente, ingenuo y flojo. Respecto al rostro de Yogi, me parece muy grande o redondo, del mismo modo las acciones de este dúo de osos presentan una ligero desajuste en los desplazamientos que hacen. Y si bien esta realización busca modernizar al celebre oso, el claro ejemplo es Shrek.

Los actores humanos, están para hacer el papel de bufones, tanto los chicos buenos y los chicos malos (en total fueron cinco). De todos ellos, la única figura que merece unas líneas, tan solo por una numerosa carrera en la industria y no tanto por sus dotes artísticas o dramáticas, es Anna Faris, la documentalista ecologista y enamorada de turno del guardabosques Smith; atractiva y simpática, hasta que tiene que hacer ciertos énfasis, propias de su actuación.

Las voces prestadas para darle vida a este par de osos Dan Aykroyd (Yogi) y Justin Timberlake (Boo Boo); en esta ocasión aprecie esta película familiar con el doblaje latino, esta versión no puede opacar a las voces de Eduardo Arozamena y Eugenia Avendaño; además este Yogi no rima mucho y menos usa la típica risa, Jo, Jo, Jo, Jo.


El trabajo del director, Eric Brevig (Viaje al Centro de la Tierra), intenta darle a este oso un sitial de estos tiempos modernos; ocupados por los nuevos dibujos y sus mejorados diseños. Mientras haya mas material, habrá mas intentos de traer de vuelta a esos afectuosos personajes que fascinaron a varias generaciones (antes del año 2000); ojala estos intentos sea para bien o mas bien estarán reservados a la etapa de la eterna hibernación.


AQUÍ VIENE LA MUCHACHA, CON SU ENROSCADA CABEZA

Aquí tenemos una candidata (luego de ser nominada y ganadora en certámenes como: el Globo de Oro, el BAFTA y Venecia) a los premios de la academia, El Cisne Negro (Black Swan), film del director, Darren Aronofsky; y con la principal actuación de Natalie Portman. Este drama se desarrolla en el mundo del ballet clásico.

Nina (Natalie Portman), pertenece a un grupo de danzantes, en dicho grupo, están por elegir al danzante central, en la obra: El Lago de los Cisnes. Por motivos estéticos y de disposición, Nina, no reúne los requisitos, entrando en una severa disputa con Lily (Mila Kunis), por adquirir el papel principal. La presión por su carrera, su enfrascada relación con su madre (Barbara Hershey) y una obsesión oculta, dará a Nina, unos estímulos inesperados.

Este film esta avocado a la locura y la obsesión; tenemos muchos actores en la trama con su grado o nivel de protagonismo, pero la cámara rastrea asiduamente a la dubitativa Nina. Hablando del uso de la cámara, el director, Darren Aronofsky, repite casi en su totalidad esos recursos de su film anterior (The Wrestler); inclusive su desenlace final, aunque debo decir, que su trabajo predecesor, ese detalle me pareció mucho mejor.

Refiriéndonos a estos pormenores, este film decae en sus pretensiones, por parte de su propio director en encerrarse en una rutina circular de aspectos ya exhibidos (de cámara, movimientos con esta y su entorno frió, hosco y ahora oscuro); el empleo, al menos debería ser de manera sutil.

Las pistas que construyen los vaivenes de la protagonista, no encarnaran mayor dificultad para el espectador, descubrir que tipo de problema padece y en adelante las sorpresas no son muchas, sin dejar de mencionar las relaciones lésbicas-eróticas y de exploración de terrenos aun inhóspitos en la vida de Nina.

Daba buen signo esta producción por su director, tiene sus minutos de interés (capaz sea la secuencia de evolución de la protagonista, secundada con efectos visuales y especiales). Se deduce la falta de contundencia en el guión y la agudeza, en narrarnos la vida de esta enajenada bailarina.

Natalie Portman, lleva el timón de este drama, por extraño que parezca sus papeles mas recordados son los tormentosos, sufridos y quebrados. No es de mi actriz predilecta, pero edifica su rol con los eficientes requisitos para disputar el codiciado Oscar, la interpretación de papeles achacosos.

Mila Kunis, es la contraparte de belleza, malicia y por instantes copia en parte “el aspecto” de Nina, nada mal, papel cumplidor. Barbara Hershey, es la copia (reiterada) de la madre posesiva-dominante, sin alcanzar a los niveles de Carrie, cumple su cometido. Vincent Cassel, es el director de escena que enseña múltiples matices, instructor de látigo y zanahoria, operador ruin, convenido en el perjuicio y la glorificación. Y en una aparición corta, fugaz e irreconocible, esta Winona Ryder, al parecer las luces están volviendo a estar con ella.

Tanto como la música y el espectáculo tiende a acabar, una película tolerable con puntos resaltantes y focos fundidos, esperamos que este fandango tenga la recordación y resonancia que intenta exhibir.