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Pisando fuerte viene con todo el volumen de la moderna tecnología cinematográfica: Transformers 3, El Lado Oscuro de la Luna (Transformers: Dark of the Moon), bajo el ojo del director, Michael Bay; también cuenta en la producción de Steven Spielberg y las actuaciones de: Shia LaBeouf, Josh Duhamel, John Turturro, Tyrese Gibson. Ahora se unen al reparto: Patrick Dempsey, John Malkovich y Rosie Huntington-Whiteley.
Un gran objeto aterriza en la parte oscura de La Luna incitando a los EE.UU y la antigua URSS en iniciar su carrera espacial. Con los años, nos ubica otra vez con la liosa convivencia de los Autobots y Decepticons. Sin embargo los Autobots se enteran sobre aquel objeto estrellado en La Luna, cuyo origen es de Cyberton. Un gran recelo se apodera de los Autobots; pero el peligro no estará lejos de aparecer, así Optimus Prime apelará de la ayuda de Sam Witwicky (Shia LaBeouf), quien ahora ostenta el titulo de héroe olvidado de La Tierra.
Luego de casi dos horas y media, mis inquietudes por Transformers 3 fueron irreversibles, no esperaba una gran película, con excelentes actuaciones, un generoso despliegue de dirección o calidad artística; quizás el soporte técnico-tecnológico sea su mejor emblema, habiendo otras películas similares con semejante premio consuelo. En conclusión esta realización no deja de ser un producto de fans para fans.
Desde luego cabe la salvedad que este film es superior que su antecesora, la clave de esa ventaja (y única) se basa en la interesante introducción planteada unida con ciertos hechos reales (la carrera espacial, la codiciosa ambición de las superpotencias y el ocultamiento de la verdad); de ahí en adelante la trama es una rémora por explicar mejor (o con prontitud) los detalles o acciones futuras de sus protagonistas.
La comprobación del 3D de Transformers 3 me quedo en duda debido a la sala que me toco verla, concluí exaltarla es un descarte, esta realización no se acera a lo impactado por Avatar. Algo si probado están en los casi 30 minutos finales, la oleada (en caída libre) de efectos especiales y visuales venida al combo del 3D, asegurara un dolor de cabeza, aliviada de dos formas esperando el (tortuoso) fin de la película o saliendo de modo anticipado de la sala.

Muchos de los actores son casi conocidos y ya son veteranos en esta ferretera saga, así que su modificación no debe asombrarnos. La salida de Megan Fox (por bocazas) no ata, ni desata en la historia o giro de la misma, aunque es seguro que su “figura” es una pieza difícil de suplir; Rosie Huntington-Whiteley, iguala a la Fox, en ser un decorado a lo largo del film.
Eso fue algunos indicios que define a esta mega producción, los intereses de Spielberg y Bay, hacen de este titulo sacado de los juguetes en instrumentos de su propio entretenimiento y de algunos (los fanáticos), un alarde de gloria, halagándose en que este nombre logro ser una desmedida trilogía.
Ambientada en el triunfo fácil, el director, Neil Burger, dirige el film: Sin Limites (Limitless), largometraje que encierra la intriga, la acción y la ciencia ficción; además se basa en la obra literaria: The Dark Fields de Alan Glynn. El principal apoyo actoral recae en el trío de actores Bradley Cooper, Robert De Niro y Abbie Cornish.
Para Eddie Morra (Bradley Cooper), su perspectiva de futuro escritor y hombre exitoso no es nada prometedora. Al toparse con un viejo amigo y contarle sobre su actual estado, éste le propone a Eddie que ingiera la píldora NZT, la cual le ayudaría a elevar su potencial intelectual y físico. Con solo una, Eddie evidencia los milagros obteniendo logros a corto plazo; incluso ser consejero financiero del magnate, Carl Von Loon (Robert De Niro). Sin embargo, la milagrosa píldora viene con contraindicaciones, falta de certificación y una rápida demanda de los pocos (e insistentes) consumidores.
El efecto trazado, en este film por parte de Neil Burger, sobre drogas química
s o naturales y su influencia en la sociedad, no dejan de ser tema repetido en el cine (o la vida misma); en otras épocas esa dependencia lograba el éxito rápido; pero la factura a la larga resultaba ser muy cara para todos aquellos usuarios. Las adicciones en general, pueden revelarse en varias formas, aunque lleve a las personas por distintas rutas, normalmente el recorrido es el mismo.
Buena pericia de los efectos visuales y trucos de cámara, para describir esa sensación en aquellas personas quienes caen en alta tensión o gozo extremo, cuando ingieran esa pastilla milagrosa. Se plantea en forma fácil, la reseña de una persona desde su incierta actualidad y su posterior triunfo en todos los ámbitos, con mucho asombro para muchos y una “afable singularidad” para nosotros los espectadores.
Como la historia se basa en casi tres actores, tenemos a Bradley Cooper, quien es el personaje de esta historia, a decir verdad su personalidad (y suerte en sus recientes películas), son la clave de su actual popularidad; pero eso no compensa, debido a que su socarrona actitud no ayuda a la temática del film bien pudo ser más seria o dramática.
Robert D
e Niro, aporta el tono circunspecto con su figurado personaje duro e inflexible quien a la postre se convierte en un ser supeditado (99.9%) de los “misteriosos dones” de Eddie Morra. Al final tenemos a Abbie Cornish, la centrada novia de Eddie; al inicio lo descarta por su triste vida sin rumbo, pero al ver el triunfo de Eddie siente que la llama de su antiguo amor regresa (amor o interés ¿?), también me resulta un personaje fuera de sitio en el film solo cumple un cometido ser el adorno en escena.
A lo largo del metraje veremos otros elementos como personajes curiosos, una aguda música de fondo; Sin Limites ofrece un buen punto, detallándonos sobre el éxito de algunos obtenido con malas artes (o doping), sea recreados o no; un método extraño de revelarnos o advertirnos sobre una dolencia que sobrepasa el consumo inocente, la prescripción infractora en una sociedad menos precavida.
Con ansias de ganarse una nueva “legión” de espectadores el director, Scott Stewart, vuelve a las salas con su film fantástico: El Vengador (Priest), parte de su estrategia de captar espectadores Stewart se basa en la novela grafica coreana de Hyung Min-woo. Para esto se recluto a los actores: Paul Bettany, Cam Gigandet, Maggie Q y Christopher Plummer.
En un mundo alternativo, los humanos y los vampiros han librado un largo conflicto. El aparente triunfo de los humanos hace que la Iglesia tome el control total de ese mundo. La ilusoria calma se trunca cuando una ola de atentados atentan contra gente inocente. De ese modo, un elite-sacerdote (Paul Bettany), dejara su confiando retiro, violando la norma de: “No ir contra la Iglesia, porque es ir contra Dios”; y ejercer lo que mejor sabe, exterminar a una encubierta amenaza vampírica.
Guiado por el confesionario, Scott Stewart, esta adaptación fílmica le quita un gran peso de encima luego de su anterior proyecto (Legion); una historia que recoge muchos elementos y formatos
vistos, western, personajes, piezas técnicas muy reconocibles y de igual forma otras películas de ficción. Con varios materiales, este director no se queda en un mar filosófico de exhibición de pormenores de su argumento, siendo mas un director salido de los efectos especiales, aplica eso como mejor timón, para darnos una ligera y rápida aventura con vampiros.
Valido el uso de dibujos animados para meternos a la primera parte de la historia, cuyos primeros minutos se le ensaña con la iglesia, su bien distinguida fijación con el poder y la opinión (clásica) al no seguir sus humildes y nada sugestivas afirmaciones. Otras cosas atractivas, son estos paladines vestidos con sotana, expertos en combatir a los vampiros, con permiso para asesinar (no solo a los chupasangres), bajo la excusa de extinguir el mal.
Si estos agresivos hombres de fe tienen algo de interesantes, en el otro lado también tiene lo suyo, muchos de los montoneros tienen cierta similitud con el personaje (casi ciego) del Laberinto del Fauno, fuera de eso el director los emplea eficazmente al otorgarnos algunas tensiones que no precisan ser vistas. Unas palabras mas para el villano de la hi
storia, en estética y al menos se le nota ciertamente divertido en su papel (la escena del saqueo en el pueblo), aunque también como el bienhechor, sigue ordenes superiores, dejando la puerta abierta a una futura secuela.Si bien existen las deficiencias (y si que las hay), un poco de clemencia (espero no repetir eso), por un largometraje que se desliza en lo aprobatorio, alternativo para un fin de semana en las salas de cine o en mas adelante, en la pantalla chica. Del esfuerzo de Scott Stewart, se convierte en uno más de esa ‘legión’ de personal técnico que brinca a la silla del director de cine; por ahora su propuesta de “vengador” tiene motivos (por ahora), para actuar con beneplácito.
El actor Javier Bardem y el director Alejandro González Iñárritu, nos presentan el drama: Biutiful, una mirada superprofunda de la condición humana y la llamada prospera globalización moderna. Este film fue premiado en el último Festival de Cannes y nominado en los premios de La Academia.
Uxbal (Javier Bardem), un hombre que vive en Barcelona, quien lucha por su subsistencia y la de sus dos hijos; por el momento tiene la visita de su ex-esposa Marambra (Maricel Álvarez), una mujer de la buena vida. Uxbal, tiene renombre en la otra cara de la prospera ciudad de Barcelona, su ciclo existencial esta fijada por los inmigrantes, su rol de padre, poseer el don de contactarse con los muertos y llevar a cuestas una funesta enfermedad: ¿Le alcanzara vida a Uxbal para atender tantos asuntos cotidianos?
Un film social algo habitual en la filmografía de González Iñárritu, aunque sus trabajos previos venia con
la asesoria de Guillermo Arriaga, en esta ocasión ya no existe esa sociedad creativa y eso en el resultado, no es del todo cómodo; haciendo en algunos le resten un poco la atención.
De larga duración vemos las andanzas de un peculiar personaje y quien a su vez resulta lo mejor del film, no me lo creo a otro actor haciendo este papel que a muchos incrédulos creen en que la vida es maravillosa. Este trayecto nos indica como las personas no son tan beneficiadas en su existencia y se plantea la idea sobre la corta vida del ser humano, cuando en ocasiones sus ocupaciones son numerosas y la vida no les alcanza lo suficiente para ejecutarlas o inclusive contemplarlas.
Pese a su propuesta y recursos técnicos, el film por momentos carece de algo de esa llama que pueda quemar la conciencia humana, las innumerables situaciones son absorbidas por su protagonista central, dejando tan solo sombras de personas de su entorno (inmigrantes africanos, mafia asiática y cupos laborales-financieros y el entorno mismo de Uxbal), sin rumbo y de poco interés general.
Reafirmar o con
firmar el interesante momento de Javier Bardem, al parecer el haber ganado el Oscar en su momento, no le ha nublado su perspectiva por el contrario, se le nota con un grado de ascenso constante. Su vivencia fatalista es encajada con su extraña habilidad de comunicarse con los espíritus, un simbolismo que nos indica que el mas allá no esta tan lejos como uno cree o perciba.
Biutiful, como film nos deja la incógnita por saber su significado, origen o propósito el hecho parece estar en no describir una parte de la sociedad o a una persona; creo que en si es la suma de dos partes, cuyo efecto vincula un mismo resultado, vivimos para vivir, gozar un poco de tiempo y salir de este mundo, sin preguntar cuándo nos llegue la hora.
No estaba en mis planes verla, pero las circunstancias me llevaron a darle una oportunidad; Kung Fu Panda 2, de los estudios Dreamworks, con la participación casi en mayoría de los actores: Jack Black, Angelina Jolie, Jackie Chan, Seth Rogen, Lucy Liu, David Cross, James Hong, Dustin Hoffman, y ahora se suman: Gary Oldman, Danny McBride, Michelle Yeoh, Dennis Haysbert y Jean-Claude Van Damme.
Po (Jack Black), vive una nueva era como el Guerrero Dragón junto a los 5 Furiosos. Mientras, en otra parte de China surge un misterioso villano, Shen (Gary Oldman), con anhelos de conquistador; su estrategia megalómana es sustentada por su arma secreta, el cual lo usara para destruir el Kung Fu. Así Po y sus compañeros se enlistan a combatir a este formidable enemigo; en el trayecto tanto Po y Shen, conllevarán un destino afín y una fatalista predicción.
De lo que vi en la anterior versión, esta realización es mucho mejor, abandona en su gran parte en ser una historia netamente infantil (e ingenua), convirtiéndose en una andanada de a
venturas y situaciones muy atípicas (muerte, venganza, codicia y reflexión) para (en ese entonces) iluso infante.
El humor existe pero regulado, en vez de eso el largometraje se esfuerza más en la acción y despliegue de efectos del ordenador. Una mejorada estética tanto visual y argumental, quizás se deba por que la directora, Jennifer Yuh Nelson, por su natural procedencia asiatica, le otorga ese endose de atractivo (que engloba) la narración de una historia basada en las “artes marciales”.
En algunos minutos se mezclan tanto la animación computarizada y secuencias animadas, a eso le suma la potencia del 3D (salvo este caso, en la mayoría de casos ese recurso resulta ser la estafa maestra en sacar dinero). Merito igual en el prólogo basado, en los trazos chinos para darnos pistas suficientes sobre el villano principal. Del mismo modo, arreglan algunos cabos sueltos sobre el origen del Panda y otros mandatos naturales.
John Powell y Hans Zimmer, toman el mando de la música en este film, es obvio oír las clásicas melodías chinas con sus extensas cuerdas y sus pausados vientos, escoltados en las panorámicas vistas de los paisajes computarizados o también en sus secuencias más impactantes.
Algunos personajes no son prósperos en la participación de esta aventura esos son los 5 Furiosos, de ellos la mas favorecida es el de Tigresa, quien suspicazmente la unen mucho a Po. Las siguien
tes líneas son reservadas para el villano principal, simbolizado en un pavo real Shen (notable en la voz de Gary Oldman), vanidoso, orgulloso, peligroso y ambicioso; cuando existe un buen villano en una historia conserva el interés por ver la película hasta el final. Jack Black, tiene un papel a su medida, gracioso y desenfadado; la suerte de su trabajo lo acompaña ahora, pero en sus films convencionales la suerte nos cuenta otra realidad.
Con esto los estudios Dreamworks, intentan seguir detrás de Pixar, sus pasos muestran poco a poco mejoría (estarán canalizando sus energías para el futuro), en mi veredicto, Kung Fu Panda 2, me resulta más divertirá hacia un publico infantil mayor que el menor.
El cine vuelve a convocar a: Los Hombres Equis, esta vez es: X-Men: Primera Generación (X-Men, First Class); una producción que nos introduce en los orígenes de este afamado comic de la compañía Marvel Comics, el director a cargo es Matthew Vaughn.
En plenos años 60 y con la Guerra Fría encima; el mundo ignora la presencia de los mutantes. Charles Xavier (James McAvoy), mutante que coopera con el gobierno en aras de un sueño tanto la raza humana y los mutantes vivan apoyados unos de otros. Erik Lehnsherr, también mutante (Michael Fassbender), posteriormente llamado: Magneto, sobreviviente del holocausto nazi, heredo de eso una enorme venganza. Juntos a ellos, conocerán a otros mutantes quienes aceptan en varias escalas su real origen. Finalmente esta Sebastián Shaw (Kevin Bacon), un villano mutante que aspira junto a su organización de dominio global, a llevar al mundo hacia una Tercera Guerra Mundial y sacarle el mejor beneficio a esa situación.
Mucho material por reseñar, primero tenemos la vuelta de esta franquicia (ya casi olvidada), el añadido de ver el origen doble de Xavier y Magneto y el inicio del dilema mutante ante la sociedad humana. Matthew Vaughn, hace una labor significativa (con el apoyo de Bryan Singer como productor y parte del guión), aferrando a la trama un hecho real (el aprieto de misiles de esa época), para sentarla con una aventura de superhéroes, sin cambiar la noción de
aquel evento acontecido.
Otra cosa a favor del director es el manejo de los múltiples protagonistas (una formula exitosa al igual que la primera trilogía X-Men), cada aparición viene con la clásica introducción formal y a continuación se nos regala una secuencia impresionante por parte de los mutantes. Todos los actores hacen gala de sus roles, podemos hablar mucho sobre ellos, como parte del argumento, desempeño y su apariencia física.
Y hablando de los protagonistas señalarlos es un justo premio, con buen criterio las palmas se las lleva Michael Fassbender como Magneto, un ser acosado por la dignificación y la venganza eterna, no importa el tiempo o la compañía que tenga. Kevin Bacon (Sebastian Shaw), el villano de turno no conocido por muchos, pero de varios atributos para ser tomado en cuenta, a la hora de acechar a miles de millones, que osen meterse en su camino.
Por parte de las damas, January Jones (Emma Frost), espectacular en belleza, una aliada muy útil (en esta ocasión para Sebastian), aunque no tenga un dialogo inmortal, su sola estampa logra darle unos buenos dedos de aprobación. Jennifer Lawrence (Raven/Mystique), perfecta en su papel de esta sexy metamorfo, exploramos muchos aspectos su encuentro con Xavier y como se deja persuadir en las ideas de Magneto, su fragilidad al intentar entender sobre su futura existencia como mutante, finalmente, esta su bien servida hermosura.
La larga duració
n (politiquería), demasiadas licencias (la invitación de Havok nunca fue miembro original, ubican música psicodélica y bikinis en años errados, rara la inserción del Ave Negra y al igual que el entorno de Sebastián Shaw); sobre el origen se ahogan en un lapso de diálogos fútiles y archiconocidos sobre los personajes. Los efectos especiales dignos, pero nada grandilocuentes hacen recordar algunos creados en las primeras tres entregas de los X-Men. Los actores: James McAvoy (Xavier), Nicholas Hoult (Hank McCoy/Bestia), Rose Byrne (Dra. Moira MacTaggert), Caleb Landry Jones (Sean Cassidy/Banshee), los considero el factor cómico y literalmente regular, de esta realización, cuyo reporte en esta misión es favorable aunque el mejoramiento no es un mal consejo.
Apoyándose en el creador de: Blade Runner, El Vengador del Futuro o Sentencia Previa; Philip K. Dick. Matt Dammon, estelariza el film de tinte romántico y ficticio: Agentes del Destino (The Adjustment Bureau); el cual también aparecen en escena Emily Blunt y Terence Stamp; la dirección corre a cargo de George Nolfi.
Somos testigos de la carrera política de David Norris (Matt Dammon), a puertas del horno no lo logra su objetivo de ser electo. Dándose tiempo para meditar conoce a Elise Sellas (Emily Blunt); esta casualidad los unirá afectivamente; aunque sus sucesivas citas tengan inconvenientes. Sin que ellos se percaten, estas trabas son causadas por “personas vestidas formalmente y con sombrero”; quienes son encargados de dictar el rumbo de las personas. Los siguientes minutos de esta pareja serán inciertos y angustiantes.

Una mezcla particular de ciencia ficción y romance, no muy vista en el circuito cinematográfico quizás a los que sean devotos típicos de estos géneros les resulte un poco atractivo, pero por ese distintivo lo hace un producto aprobable, aunque ciertos detalles, pudieron enriquecerlo aun mas. Esos detalles sean la escasa acción empleada, efectos especiales justos (pero nada “especiales”), un aglomerado albedrío de diálogos sobre la temática del film y las pistas que la lógica nos indique a buscar el qué, quién, cómo, por qué y para qué de los eventos.
Los actores responden bien; tanto Dammon-Blunt, hacen la pareja perfecta, uno demuestra ser tan afable en esta aventura (las ultimas películas de Dammon lo demuestra), sin perder su toque de protagonista de mucho arrojo en sus trabajos. Blunt (su dote de hermosura no es tan explotado que digamos), por su parte es la chica ideal que cualquier hombre desearía encontrar.

Iguales meritos a Terence Stamp, reseñado en la severidad del Departamento de Reajuste (encargado de regir el destino de los seres humanos), del mismo modo en sus diálogos con Dammon, muy reflexivo y directo. Otro dúo de actores para señalar son: Anthony Mackie, un indescifrable e inexorable personaje, cuesta creer un poco su tendencia en esta historia y John Slattery, interpreta a un aplicado servidor del Departamento de Reajuste, obligado a limpiar los desastres de su distraído subordinado.
La cadena del destino únicamente puede ser enlazada eslabón por eslabón, algunas de esas serán medidas por la dicha o la adversidad; esta en nuestras sabias decisiones otorgarle el justo rumbo a nuestra existencia; quizás la eventualidad alcance unas licencias, es mejor eso; a no dejar que el destino nos someta a su libre albedrio.